Los "jeques" quieren reivindicarse
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Los "Hijos del Desierto", apodo del combinado nacional de fútbol saudí, esperan mejorar su imagen en el Mundial de Alemania 2006, el cuarto mundial en el que el equipo participará de forma consecutiva. El combinado saudí espera conjugar con una victoria el fracaso cosechado en el último Mundial, donde Alemania le endosó un contundente 8-0 en Sapporo (Japón), y perdió ante Camerún y e Irlanda sin lograr un sólo tanto.
A pesar de que el técnico argentino Gabriel Calderón fue el artífice de la clasificación de Arabia Saudí para el Mundial, los malos resultados posteriores conllevaron su destitución. Su sustituto como seleccionador saudí, el brasileño Marcos Paquetá, tomó las riendas del equipo el pasado 20 de diciembre y ya ha comenzado a preparar con su estilo de juego el Mundial.
En el último amistoso, la selección saudí perdió ante Portugal por 3-0 con dos goles de Cristiano Ronaldo. Pese a la fácil victoria lusa, Arabia Saudí llegó con peligro en los primeros minutos y tuvo un par de ocasiones, mientras Scolari pedía desde la banda más concentración y esfuerzo a sus pupilos.
Las dos estrellas del combinado saudí que forman su delantera, Sami Al Jaber, que ya ha estado presente en dos Mundiales, y Yaser Al Qahtani, muestran la mezcla de veteranía y juventud del equipo árabe. Al Jaber, de 34 años y que debutó en 1992, volvió a la selección en las eliminatorias mundialistas, donde logró tres tantos, mientras que el joven Al Qahtani, de 24 años, se convirtió, con un traspaso de 10 millones de dólares, en el jugador más caro de la liga saudí.
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