La Copa del Mundo de 1990 hizo honor al fútbol que se practica –sobre todo entonces- en el país anfitrión. Es decir, que se vio mucho fútbol defensivo, pocos goles y, en conjunto, el torneo fue decepcionante. Alemania se hizo con el torneo pocos meses después de la caída del muro de Berlín, aunque en el Mundial aún participó como la República Federal Alemana. La final, ante Argentina, fue muy fea y se decidió con un gol de Brehme desde el punto de penalti.
En todo caso, los germanos pudieron así tomarse cumplida venganza del Mundial de 1986, cuando habían caído en la final ante la Argentina del mejor Maradona. El Mundial de Italia se recordará sobre todo por Camerún, que deslumbró con su fútbol y fue capaz de batir a selecciones como Argentina o Colombia. La sensación del torneo fue Roger Milla, que a sus 38 años se convirtió en uno de los mejores delanteros del Mundial. No fue un buen Mundial para España, que cayó en octavos de final ante Yugoslavia.
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