En el Mundial de Argentina 1978, el fútbol parecía lo de menos. El rechazo al régimen dictatorial de Videla hizo que se sucedieran los llamamientos al boicot, a que las selecciones no acudieran al torneo...y el propio Cruyff no fue debido a tales circunstancias políticas. Así, la naranja mecánica de 1974 –que mantenía a figuras como Neeskens y Repp- se vio privada quizá de alzarse con el que hubiera sido su primer título.
Cayó ante el anfitrión, Argentina, que conseguía el trofeo por primera vez. Liderados por Menotti en el banquillo y por Kempes y Passarella en el campo, Argentina fue justo merecedor de aquella final (3-1 con dos goles de Kempes y uno de Bertoni). En todo caso, la impresión general dictaba que era injusto que aquella generación de holandeses que practicaban un fútbol tan espectacular se quedaran sin título. España, sorprendida por Austria en el primer partido, no pasó de la primera fase.
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